El glaucoma es una enfermedad ocular progresiva que daña el nervio óptico y es una de las principales causas de ceguera irreversible.
Lo más peligroso es que en sus etapas iniciales suele ser asintomático, por eso se le llama “la ceguera silenciosa”.
En el Día del Padre, cuidar la salud visual de papá puede significar prevenir pérdida de visión permanente.
Señales de alerta
Aunque el glaucoma temprano es asintomático, fíjate en estas señales:
- Pérdida de visión lateral (no nota objetos a los lados).
- Visión túnel progresiva (el campo visual se estrecha).
- Dificultad para adaptarse a la oscuridad.
- Necesita más luz para leer.
- Dificultad para distinguir colores.
- Halos alrededor de las luces.
- Ojos rojos frecuentes o dolor leve (urgencia si hay dolor intenso).
- Antecedentes familiares: el riesgo aumenta hasta 4 veces.
¿Quién está en mayor riesgo?
- Mayores de 40 años.
- Antecedentes familiares de glaucoma.
- Diabetes, hipertensión, miopía alta o uso prolongado de corticoides.
¿Qué hacer para detectar a tiempo?
- Revisión oftalmológica anual si papá tiene más de 40 años o factores de riesgo.
- Exámenes clave:
- Tonometría (presión intraocular).
- Examen del nervio óptico.
- Campo visual y OCT (tomografía).
- No esperes síntomas: el 50% de pacientes no sabe que tiene glaucoma.
- Regala una cita oftalmológica para el Día del Padre.
¿Tiene tratamiento?
Sí, pero no revierte el daño. El tratamiento (gotas, láser o cirugía) solo detiene la progresión.
El glaucoma no duele al principio, pero su daño es permanente. Si tu padre tiene más de 40 años o antecedentes familiares, programa una revisión completa. La detección temprana es la única forma de prevenir ceguera.
