4,5K
En invierno, los ojos están expuestos de forma permanente al frío y al viento cuando llevamos a cabo actividades en el exterior.
Estos factores ambientales favorecen la evaporación de la lágrima y pueden provocar o empeorar los síntomas de una enfermedad como el ojo seco.
En paralelo, las calefacciones en interiores, como en casa o en el trabajo, también pueden provocar molestias oculares e incrementar la sensación de sequedad en nuestros ojos. Además de los ambientes secos, hay otros factores que pueden agravar el ojo seco o la fatiga ocular, como el uso prolongado de la mascarilla o pasar muchas horas frente a las pantallas.
- Para evitar estos problemas, es recomendable:
- Hacer descansos visuales, cada 20-25 minutos, apartando la vista de la pantalla.
- Utilizar humidificadores en casa o la oficina.
- Lubricar frecuentemente la superficie ocular.
Fuente: Instituto Microcirugía Ocular
