La pérdida de visión en pacientes con glaucoma se produce debido al daño progresivo que la enfermedad causa en el nervio óptico, produciendo una pérdida visual en forma de visión borrosa o de niebla. Aunque en la actualidad existen muchos tratamientos para frenar el avance de la enfermedad, es importante tener en cuenta que:
- Generalmente, el paciente nota la pérdida de visión cuando la enfermedad ya ha evolucionado considerablemente
- Lamentablemente, la visión perdida a causa del glaucoma no se puede recuperar
Signos de pérdida de visión
Según el grado de afectación del nervio óptico, el paciente con glaucoma puede:
- Golpearse con frecuencia con objetos, ya que no aparecen en su campo de visión (como el marco de una puerta)
- Sufrir caídas (el glaucoma multiplica por 4 la posibilidad de padecer este tipo de accidentes)
- Notar una neblina permanente
- Padecer deslumbramientos y/o peor visión en lugares oscuros, así como fotofobia
- Precisar mucha luz para actividades de visión cercana (como por ejemplo, la lectura)
- Tener problemas de movilidad o de orientación
¿Qué hacer si me han diagnosticado un glaucoma?
El principal consejo para los pacientes con el diagnóstico de glaucoma o de sospecha de glaucoma es que mantengan una actitud activa frente al glaucoma, ya que existen multitud de terapias dirigidas a frenar el avance de la enfermedad.
Es importante seguir la rutina de revisiones y pruebas con el especialista en glaucoma para detectar a tiempo cualquier progresión de la enfermedad que requiera de algún cambio en la actitud terapéutica a seguir.
Además, es esencial que los pacientes con glaucoma sigan las pautas terapéuticas que indique el oftalmólogo, para asegurarse que está realizando lo adecuado para intentar estabilizar la enfermedad y que no progrese.
Fuente: Instituto Microcirugía Ocular
