Las pruebas que detectan glaucoma

by lansierlaboratorios

Medir la presión ocular es importante, pero no basta para diagnosticar glaucoma. Esta enfermedad puede dañar el nervio óptico y la visión periférica incluso cuando la presión intraocular parece normal, por eso el diagnóstico requiere una evaluación oftalmológica completa.

¿Por qué una sola prueba no es suficiente?

El glaucoma es un grupo de enfermedades que dañan progresivamente el nervio óptico, generalmente asociadas a un aumento de la presión intraocular. Sin embargo, algunas personas desarrollan glaucoma con presiones dentro de rangos considerados normales, mientras que otras tienen presión elevada sin daño visible del nervio óptico.

Por eso, el oftalmólogo combina varias pruebas para responder tres preguntas clave: ¿cuál es la presión del ojo?, ¿está dañado el nervio óptico? y ¿ya existe pérdida de campo visual?

1. Tonometría: medir la presión ocular

La tonometría mide la presión intraocular, uno de los principales factores de riesgo del glaucoma. Es una prueba rápida, habitualmente indolora y se realiza con gotas anestésicas o con un dispositivo que no toca directamente la córnea.

Un valor elevado no confirma por sí solo el diagnóstico de glaucoma, pero indica la necesidad de una evaluación más detallada. Tampoco un valor “normal” descarta la enfermedad, especialmente en el llamado glaucoma de tensión normal.

2. Campimetría: evaluar el campo visual

La campimetría o prueba de campo visual detecta zonas de la visión que la persona puede haber perdido sin darse cuenta. En el glaucoma, el daño suele comenzar en la visión periférica, por lo que es posible leer, conducir o usar el celular con aparente normalidad mientras la enfermedad avanza.

Durante la prueba, el paciente mira un punto fijo y presiona un botón cuando percibe luces que aparecen en distintas posiciones. Es una evaluación funcional: muestra cómo está viendo el ojo, no solo cómo luce su estructura.

3. OCT: observar el nervio óptico y las fibras nerviosas

La tomografía de coherencia óptica, conocida como OCT, genera imágenes detalladas del nervio óptico y de la capa de fibras nerviosas de la retina. Permite medir con precisión el grosor de estas estructuras y detectar cambios tempranos, incluso antes de que aparezcan alteraciones en el campo visual.

Esta prueba es especialmente útil para seguir la evolución del glaucoma a lo largo del tiempo. Comparar estudios sucesivos ayuda a determinar si el daño está estable o si la enfermedad sigue progresando.

4. Fondo de ojo: examinar el nervio óptico

La exploración del fondo de ojo, generalmente tras dilatar la pupila, permite al oftalmólogo observar directamente el nervio óptico y la retina. En el glaucoma, se busca una característica llamada excavación o “copa” del nervio óptico, que puede aumentar cuando las fibras nerviosas se dañan.

La dilatación también permite evaluar otros factores de riesgo y descartar otras enfermedades oculares. Por eso, el examen oftalmológico completo con dilatación sigue siendo una herramienta fundamental para detectar glaucoma.

Otras pruebas complementarias

Según el caso, el especialista puede solicitar:

  • Gonioscopía: evalúa el ángulo de drenaje del ojo y ayuda a diferenciar el glaucoma de ángulo abierto del de ángulo cerrado.
  • Paquimetría: mide el grosor de la córnea, dato necesario para interpretar correctamente la presión intraocular.
  • Examen con lámpara de hendidura: permite revisar la parte anterior del ojo y descartar otras alteraciones.

El glaucoma no se diagnostica con una sola medición de presión ocular. La combinación de tonometría, campimetría, OCT y examen de fondo de ojo permite detectar la enfermedad, estimar su gravedad y proteger la visión antes de que el daño sea irreversible.

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