El ojo seco no siempre se limita a ardor o sensación de arenilla: en algunas personas provoca un dolor intenso y sensibilidad a la luz, incluso cuando las pruebas oculares muestran pocos cambios. Un estudio de la Universidad del Rosario identificó este perfil clínico y advierte que el dolor no debe minimizarse solo porque la superficie del ojo parezca relativamente conservada.
Qué encontró el estudio
La investigación, publicada en Ophthalmology, analizó los registros de 2.761 pacientes atendidos entre 2014 y 2022 en un centro especializado en ojo seco de Bogotá. Los autores identificaron un “fenotipo de dolor predominante”: personas con diagnóstico de ojo seco, síntomas muy intensos y pocos signos objetivos de daño en la superficie ocular.
Cerca del 6,9% de los pacientes —aproximadamente 1 de cada 14— cumplía estos criterios. El perfil fue más frecuente en mujeres y personas mayores, y se observó una asociación con migraña y antecedentes psiquiátricos, aunque el estudio no demuestra que estas condiciones causen el dolor ocular.
Un dolor real, no imaginario
El hallazgo principal es que el dolor puede no depender únicamente de la cantidad o calidad de la lágrima, ni del daño visible en la córnea o la conjuntiva. En algunos pacientes, el sistema nervioso podría procesar de forma amplificada las señales sensoriales procedentes del ojo, haciendo que la molestia sea más intensa o persistente.
Esto no significa que las pruebas convencionales —como la evaluación de la lágrima o de la superficie ocular— pierdan valor. Significa que, cuando el dolor continúa pese a tratamientos habituales y los exámenes muestran pocos hallazgos, el especialista puede necesitar ampliar la evaluación y personalizar el abordaje.
Señales que merecen atención
Consulta con un oftalmólogo si presentas:
- Dolor ocular intenso, persistente o que interfiere con tus actividades.
- Fotofobia, es decir, molestia marcada ante la luz.
- Ardor, irritación o sensación de cuerpo extraño que no mejora con lágrimas artificiales.
- Síntomas desproporcionados respecto a los resultados de exámenes previos.
Qué significa para el paciente
El mensaje más importante es claro: un examen con pocos hallazgos no invalida el dolor que siente una persona. Reconocer este perfil puede evitar que el paciente reciba indefinidamente el mismo tratamiento sin una mejora real, y puede abrir la puerta a una evaluación más integral del dolor ocular.
El estudio no propone un tratamiento nuevo ni afirma que todos los casos de dolor con pocos signos tengan la misma causa. Su aporte es impulsar una medicina más precisa, que considere tanto los datos objetivos del ojo como la experiencia y el impacto real de los síntomas en la vida diaria.
Para recordar
Si tienes ojo seco y sientes dolor importante, no asumas que “es normal” o que “no es nada” porque no se ve daño evidente. Comenta la intensidad, los desencadenantes y cómo afecta tu día a día durante la consulta; esa información es clave para orientar un diagnóstico y un manejo más adecuado.
Fuente: Universidad del Rosario.
